Cuadernos de viaje

Cuadernos de viaje

Hay una bella costumbre que no se debería perder y es la de llevar siempre con nosotros un Cuaderno de Viaje.  

Si viajas este verano, te animamos a que te acompañe un diario de viaje donde apuntar tus direcciones favoritas, tus descubrimientos particulares y los recuerdos más inolvidables.

Puedes usar un cuaderno especial personalizado a tu manera, por ejemplo con las cubiertas ilustradas con motivos del lugar, sin olvidar añadir un pequeño bolsillo interior para tikets, entradas, posavasos… pequeños recuerdos que volverán  a llevarte a ese lugar cuando ya estés en casa.

Combina anotaciones con fotografías, los mapas que son imprescindibles, gastos habituales, monedas… y dibujos a lápiz que personalizan totalmente el cuaderno.

Un cuaderno de viajes es tan personal como la manera de rellenarlo. Cada viajero es un mundo y su cuaderno, un reflejo de esa diversidad.

En  un cuaderno de viajes hay que anotar los pequeños detalles, lo insulso, lo que allí te parece obvio: un color, un aroma, un gesto, la forma de una madera, cómo soplaba el viento por las rendijas. Al cabo de unos meses, cuando se haya ido de la memoria, rescatarlo del papel nos situará de nuevo en la escena, y será entonces, con todos los elementos frescos de nuevo pero con la madurez que da la distancia, cuando podremos plasmar lo visto, pasado por el tamiz de la percepción siempre subjetiva del autor. Solo entonces la narración fluirá.

¿Los únicos requisitos? que las hojas tengan cierto grosor para que no se transparenten si utilizo tinta o pintura (o rotuladores), y que sea de un tamaño cómodo para llevar en la mochila o la riñonera.

Cada uno tiene sus manías cuando viaja, y a mí me encanta ir guardando pequeños detalles: la etiqueta de una cerveza compartida con unos amigos, el ticket de un bar donde probé un bacalao casero riquísimo, un plano de metro arrugado o un trozo de cartón donde un simpático artesano de Verona escribió mi nombre con una máquina de coser. Con todo eso, y con las anotaciones y dibujos que voy haciendo sobre la marcha, cuando vuelvo a casa voy creando los cuadernos de viaje, recordando otra vez los lugares, las personas que he ido conociendo los momentos y experiencias vividas… en cierta manera es como viajar una tercera vez. Y lo mejor es que puedes volver a releerlos siempre que quieras.