| Tchamantché |
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Esta es la palabra con la que quiero titular éstas líneas que me han dicho que escriba para ilustrar algunas fotos de mi viaje por Malí. Donde hemos recorrido ciudades como Segou, Mupti, Djenne o la mítica Timbuktú, además, de un pequepo trekking por el País Dogón. Cuna de un arte y un colorido en el que se están inspirando artistas tan reconocidos como Miguel Barceló, el cual tiene establecida allí su residencia durante gran parte del año. Esta palabra “Tchamantché” significa en bambara, dialecto y étnia mayoritaria en Mali, “equilibrio”. Es la idea que se posa y anida en mi mente, caundo he visitado éste país. O más bien, desequilibrio, que es lo que hay entre nuestro hemisferio norte y éstas tierras olvidadas por todos, excepto para poner nuestros ojos en sus riquezas ocultas. Al llegar, la gran urbe de Bamako, me angustia con la velocidad, la contaminación y el amontonamiento de gente que negocian, que van y vienen… no se sabe muy bien dónde. Una vez sales del hacinamiento urbano, entras en zonas vacías, semidesérticas del Sahel, donde se vive con otro ritomo, otra paz, pero con la misma pobreza. He de destacar la belleza y la altivez femenina, en zonas como Segou, donde las mujeres desde pequeñitas van cargando en la cabeza toda suerte de elementos, y esto les confiesa una rectitud en su figura sólo comparable con las mejores efigies griegas o egipcias. Pero tengo que hacer mención especial de la ciudad de Timbuktú, antigua megápolis durante los siglos XII-XIII-XIV; ya que en ella se desarrolla una labor muy especial y heróica de un paisano mio: Al Juseimi, nombre adoptado por éste sevillano allí. Por eso, no me desilusionóp la visita a ésta histórica, caduca y necesitada ciudad a los pies del gran desierto del Sáhara. Al comienzo de mi viaje pensaba en un país menos “turistizado” de lo que contemplé. Esa fue una pequeña desilusión. La solución podría ser no ir de turista, sino de viajero. Espero que cada uno mire ésta zona con los ojos que lleva en el alma y no con los de la cara. Entonces, veremos cosas que perdurarán en nuestros corazones y contribuiremos a quitarle la primera sílaba a la palabra “desequilibrio”. |
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