Cronista
Faustino Rodríguez
a 1/4/08
  Crónica oficial Sahara Bike 08  

La Octava Edición se desarrolló desde  Tinerhir,  a través de los verdes palmerales del Vallèe du Dràa, hasta Agdz, en las puertas del Sahara.

Se ha celebrado en la pasada semana santa – del 16 AL 23 de marzo -  la octava edición del SAHARA BIKE. Una ruta que se ha convertido en toda una clásica de las travesías en bicicleta de montaña. Organizada por ALVENTUS y por EXTREME SPORT, el Sahara Bike busca los parajes situados más al sur de Marruecos, una ruta impresionante en si misma y que además viene a ser un complemento para todos los que han realizado el Trans Atlas, uniendo así casi 800 kms. de pistas de tierra en uno de los parajes más fabulosos de Africa.
El aire vuela templado y los olores a azahar inundan la primavera de Marrakech cuando el grupo aterriza en el aeropuerto de la Menara. Caras nerviosas e impacientes...,con ganas de lanzarse al reto de los desiertos... . La noche envuelve a Marrakech en el misterio de oriente y una vueltecilla por la Plaza de la Djemaa el Fna precede al descanso.

En busca del desierto

Este año ponen rumbo al desierto más de cincuenta personas, entre participantes y acompañantes, un variado grupo de toda España y de Portugal, con la novedad de una cada vez mayor participación femenina.
Salimos directamente para Tinehir,  Son 370 km que nos enseñan una gran variedad de paisajes..., el colosal puerto del Tizi N´Tichka y las cimas festoneadas de nieve del Alto Atlas, las planicies semidesérticas de Ouarzazate, el Valle de las Rosas, junto a El Kelaa de Mgouna. En Tinerhir, y una vez alojados, llega el momento de poner a punto las máquinas, “Nono”, el mecánico se afana en ayudar a todos y poco más tarde todos nos juntamos en el “hall” del hotel para el primer “Briefing”; es la hora de la presentación de todo el equipo: director, conductores, sanitario, personal marroquí..., explicaciones sobre la ruta, consejos..., todo el mundo está nervioso y con ganas de ponerse en marcha.


Llega el día y la hora. Cita a las siete para el desayuno mientras se distribuyen las bolsas del picnic y los dorsales.. Esta primera tapa nos va a adentrar en pleno macizo del Anti Atlas, en las estribaciones de Djebel Saghro, unas montañas desérticas y desafiantes, de colores negros, rojos y ocres, todo un paisaje africano. Comienzan las primeras pendientes y con ello el cordón multicolor comienza a alargarse considerablemente, configurándose el perfil que sería la tónica del grupo en las siguientes etapas. En un primer plano se encontraban aquellos participantes que pensaban sacarle el máximo jugo deportivo al raid, disputándose los primeros puestos de la competición, y en un  segundo e incluso tercer escalón estarían aquellos que centran sus esfuerzos en poder realizar su objetivo primordial: la travesía del trazado de esta octava edición del Sahara Bike: trescientos kms. de aventura. Se suceden dos pequeños puertos y entramos en un paisaje muy hermoso, el viento hace su aparición en el primer puerto, al coronar el segundo puerto el viento es muy fuerte y al llegar a Iknioun es un huracán que casi imposibilita la marcha dejando casi “clavados” a todos los ciclistas; menos mal que el campamento está cerca. El polvo y la arena nos invaden y castigan el rostro pero, afortunadamente, con la llegada de la noche comienza a amainar. El campamento se sitúa en el precioso oasis de montaña de Iknioun,  donde el equipo de cocina ya ha montado las tiendas y preparan la cena.  Llega la hora de la reunión bajo la Jaima, es la hora de reponer fuerzas, de comentar la jornada, las anécdotas...

La segunda etapa se caracteriza por adentrarse de lleno en el corazón del Anti Atlas, son más de ochenta kms. que nos van a llevar a atravesar la cordillera y posteriormente bajar a los palmerales de Tazzarine. A poco de salir y de calentar en una pista larga y llana el recorrido se convierte en un espectacular trazado que va a poner a prueba a todos los/as bikers. Estamos en un paisaje de “geografía lunar”, un paisaje sobrecogedor pero no menos hermoso. En el km. 21 termina la dura escalada del puerto, estamos en el Tizi Tamazert, a 2.015. mts. de altitud., en el corazón salvaje del Djebel Saghro.  El cordón de ciclistas se estira de manera considerable. No es ganar lo que más importa en el Sahara Bike, reconforta más saber que estás a más de dos mil mts. de altura y que hacia el sur se extiende el inmenso Sahara... y que no hay montañas más altas desde aquí a las montañas Tassili,  tres mil  kilómetros más al sur, en Mali.
La ruta continua y vaya paisaje más espectacular. Un descenso que es todo una filigrana de pista que se retuerce formando “mil curvas” hasta llegar a los llanos de Tazlout. En una pequeña jaima todo el grupo se entrega a hidratarse convenientemente. La llanura de Tazlout está presidida por dos enigmáticas montañas: “Bab Ben Alí”, dos formidables obeliscos de rocas basálticas que surgen como flechas hacia el cielo. Dos montañas sagradas para los bereberes de la región, los Ait Atta.
Continuamos y aparecen los primeros palmerales mientras nos enfrentamos a las grandes llanuras que anteceden a Nekob. El aire es cálido, y hoy, a diferencia de ayer,  tenemos suerte y sopla suave, algo que sin duda reconforta a todos. participantes.  Poco a poco todo el grupo va llegando, muy cansados, al oasis de Tiouririne, en las proximidades de Tazarine. Cómo se agradece un baño con agua de pozo en estos momentos. Mientras tanto la organización se afana en preparar una buena cena que reconforte al equipo de lo que ha sido una dura jornada. El cielo estalla en mil colores cuando el sol se va y la noche cae lentamente sobre el palmeral en este rincón perdido que compone la segunda etapa de este raid africano.

Hacia las acacias de la llanura de Nkob

La tercera etapa se va a caracterizar por su colorido y ambiente, netamente africanos. Los primeros kms. vamos a pedalear  por una bonita pista que se abre paso entre acacias, el árbol típico de la sabana africana. Es el tercer día de pedaleo, el grupo rueda compacto y contento después de la dura jornada de ayer. Tras unos veinte kms. el paisaje cambia de pronto y nos adentramos en un cañón de colosal magnitud, son esas las sorpresas que siempre nos deparan estos paisajes. De pronto ruedas por un gran llano, como de pronto el paisaje te regala una enigmática visión. Hoy la etapa es más relajante aunque algunas trazas de pista pedregosa ponen a prueba los ya castigados músculos. Juan Carlos y Miguel  reagrupan a todos/as para tomar un picnic en lo alto del puerto. Bajamos y  cruzando un Oued seco a pocos kilómetros encontramos un bonito paisaje de sugestivas palmeras. Seguimos y rodamos por un paisaje eminentemente llano hasta llegar a la perdida aldea de Tuna N´Arab. La Organización ha montado el campamento en un paraje bellísimo, bajo el palmeral y junto a la aldea, una aldea que resume todo lo que podemos imaginar de un bello pueblo del desierto: casas de adobe,  una mezquita, amabilidad... y todo un enjambre de niños que vienen a curiosear a la pequeña y efímera “aldea” multicolor que en minutos hemos instalado. El viento se hace ahora más fuerte y vamos prontos todos a cobijarnos en las tiendas.   Es el “harmatán”, ese viento sahariano  que “vive” en estos parajes a veces “dormido” y a veces, como ahora, muy “despierto”. 

Tuna N´Arab, un pueblo perdido bajo el Djebel Bani

Hoy, etapa corta y rápida a la que se une el calor . Dispondremos de todo el día para poder disfrutar del recorrido. Los “pros” hoy tendrán el último día para demostrar todo su poderío sobre la bici.. La pista sale de Tuna y va a rodar por una gran “hammada” , una gran llanura calcinada y desprovista de cualquier tipo de vegetación, anticipo de las grandes “hammadas” saharianas de  Tademait y Guir. Una tierra, como decimos, calcinada pero no desprovista de encanto, de ese encanto de la soledad, de la plenitud, de lo salvaje. En Beni Zouli se instala el control de la etapa puntuable. Etapa llana, para rodadores y los mas competitivos se desafían en una carrera de 26kms, Pepe, Roberto “el de las Azores” y Juan Carlos son los primeros. El viento de nuevo hace su aparición y en la gran llanura una tormenta de arena envuelve el paisaje en el misterio, estamos en el Sahara de leyenda. Mientras, el grupo más numeroso pedalea a su ritmo y todos nos juntamos en el pequeño pueblo de Beni Zouli, es la hora del refresco, de las risas, de comprobar nuestros ya rostros quemados por el sol y los vientos africanos... 
Tras Beni Zouli la ruta se adentra en el Valle del Draá. Una inmensa franja verde recorre estos calcinados parajes, un río de importancia del que ya los geógrafos clásicos Plinio y Ptolomeo dejaron constancia en sus escritos como un “río plagado de cocodrilos”. Hoy, lejos de aquéllos tiempos,  una animada avifauna vive a la sombra del palmeral, un palmeral que acoge huertos y frutales dando una nota de frescor sin igual en muchos kilómetros a la redonda. A partir de aquí, el grupo de bikers se adentra en una zona de difícil orientación entre los laberintos del palmeral y la sucesión de pequeños poblados pero al final de la tarde y tras el control de la organización todo el mundo descansa en el hermoso campamento de la Kasbah de Tinsouline. Todo un paisaje sensual de palmeras y huertos junto a una de las más antiguas y hermosas Kasbash del Valle del Draá y en una hermosa tarde de este sur marroquí. Aprovechamos para darnos un  chapuzón en el medieval “hamman” de la Kasbah, con cubazos de agua tibia y la práctica totalidad del grupo comienza a  “desempolvarse” y acicalarse. La cena amenizada por el croar de las ranas pone  punto y seguido en ésta última acampada sahariana. Antes, el mecánico “Nono” nos da “lecciones” de baile y salsa con ritmos caribeños...

El frescor del Valle del DraÁ

Nuestro último pedaleo por el majestuoso Valle del Draá hasta llegar a la localidad de Agdz va a consistir en 57 ksm de animada etapa. Pedaleamos tratando de retener los lugares por los que hemos pedaleado, de conservar nuestras vivencias. Estamos conociendo un país, de la mejor manera que se puede conocer, en bicicleta, sin grandes prisas, disfrutando de los paisajes, de las gentes, de nuevos amigos/as. Disfrutando de las noches estrelladas entorno al fuego, en una amena tertulia con los nuevos colegas...
La ruta a veces discurre entre el palmeral, a veces se encarama a la montaña a través de duros pedregales, pero siempre siguiendo el curso del enigmático río que kms. más abajo desaparecerá en las arenas saharianas. El Valle del Draá fue también una ruta histórica entre el Mediterráneo y Africa Negra y por ello nuestro pedalear se ve presidido por enormes Kasbash y Ksars, robustas construcciones que son testigos mudos de la ajetreada historia medieval de estos parajes. El oasis de Agdz pone final a esta octava edición del SAHARA BIKE. Una merecida ducha caliente, una cama,  una reparadora cena y la tradicional “sangría” precedió a la entrega de premios y diplomas de participación.  Una noche de alegría para todos, para los primeros clasificados sobremanera, pero también para todos aquéllos/as que lograron el reto personal de realizar esta travesía de los desiertos que es de lo que al fin y  al cabo se trata. Mención especial también para el grupo de acompañantes, nutrido grupo que disfrutó con el recorrido por estas desoladas pistas y que en todo momento colaboraron con el desarrollo de la expedición.

Atrás quedaron los terribles puertos y las áridas llanuras, los amables oasis, los niños que nos salían al encuentro... fueron trescientos kms. de vivencias, de aventura, de descubrirnos a nosotros mismos. De conocer gentes como a Pepe, campeón “paraolímpico”, que después de un terrible accidente de parapente, no se dio por vencido e hizo de su vida una constante superación. A Roberto, que de sus “verdes” Azores llegó hasta estos calcinados parajes siempre con una sonrisa en el rostro, a la veterana Lola que con más de sesenta años se obstinó en no bajarse nunca de la bici y terminar este reto personal, a “los Pacos”  de Valencia que cumplieron su “sueño” después de varios años..., al joven Pablo que aún le quedan muchos desiertos por descubrir, al numeroso grupo de Canarios, siempre animosos, a los “maillots rosa” de Ibiza, siempre “limpios y aseados”...y sin duda, a todos, en general por estos días de luz.  Esto es el SAHARA BIKE. Os esperamos en la novena  edición¡¡¡.

Texto: FAUSTINO RODRÍGUEZ QUINTANILLA